La accesibilidad en la arquitectura debería ser un derecho universal. Alrededor del 10% de la población mundial, o sea 650 millones de personas, vive con una discapacidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la mayoría de las ciudades y pueblos del mundo continúan siendo planificadas sin tener en cuenta esta realidad.

¿Qué significa arquitectura accesible?

Que los espacios públicos y privados puedan ser utilizados en condiciones de seguridad, comodidad, y de manera autónoma por todas las personas. Tiene por finalidad facilitar el acceso y la utilización del espacio de forma no discriminatoria y segura, a cualquier persona con alguna discapacidad, ya sea por ser usuario de una silla de ruedas o por discapacidad auditiva o visual.

Como sociedad, debemos comprender y trabajar para que la accesibilidad no sea solo rampas o carteles.

¿Cómo se logra una arquitectura que reduzca las barreras?

Entre las principales formas en las que se puede realizar, se destacan:

  • Construcción de pavimentos de suelo sin escalones, cuya superficie sea suave y antideslizante.
  • Puertas anchas en viviendas, locales comerciales/oficinas, donde pueda transitar una silla de ruedas sin dificultad.
  • Baños accesibles, diseñados con cubículos más espaciosos y abrazaderas en las paredes que faciliten el uso de los diversos servicios del baño (ducha, bañera, inodoro, bidet, etc.)
  • Iluminación apropiada, lo suficientemente intensa para personas con lesiones visuales, pero sin que propicie crisis en personas con TEA.
  • Paneles instructivos que además estén en braille, para personas con lesiones en la vista.
  • Combinación de productos visuales con información audible, así como productos audibles con información visual.

Estos son solo algunos ítems para construir o reconstruir nuestras sociedades en espacios más amigables con las personas con discapacidad. Una arquitectura accesible tiene múltiples beneficios:

  • Reduce la dependencia de las pcd.
  • Les otorga un mayor grado de independencia.
  • Les brinda mayores facilidades para ser individuos que puedan desarrollarse en todo lo que deseen.

La autonomía y el desarrollo pleno es un derecho. Es momento de repensar nuestras ciudades, para que en el futuro más cercano todas sean accesibles.