Todos los viernes, en la Escuela Primaria, se llevan a cabo las clases del Taller de Teatro, donde se trabaja desde una impronta lúdica que tiene a la corporalidad como eje central: el cuerpo en relación a uno mismo y a las particularidades de cada uno; y, en relación al espacio y a los límites. 

En este sentido, se proponen actividades que tengan una única consigna o elemento de trabajo y se le permite, a cada uno de los niños, investigar consigo y con otros para luego redefinir el significado de dicha actividad y hacerlo propio; generando así diferentes temáticas, formas de expresión y múltiples maneras de comunicarse con los demás. 

De esta forma, comienzan a asomar códigos en la complicidad “del juego” que los llevan a transitar por momentos y agrupaciones diversas, acorde a lo que ellos mismos van proponiendo y resulta de su interés. Esto permite que cada propuesta individual se encuentre con la del otro, en el espacio, y que surja de ese intercambio, el diálogo y la conformación de grupos que convergen en una misma propuesta, que a la vez es dinámica: va mutando y les permite mutar con ella. 

Partiendo entonces, de “este cuerpo” como premisa neural, abordamos de manera transversal, y tomando la expresión como medio, la grupalidad. Cómo relacionarse con otro; cómo incidir sobre mi cuerpo y sobre el cuerpo de ese otro, de diferentes maneras y sin lastimarnos; cómo respetar los espacios de todos; cuáles son los medios que le permiten, a cada cual potenciar su expresión y vehiculizar así, su socialización y su vínculo con el entorno. 

Muchas propuestas apuntan a la construcción del colectivo, y colocar a los pares como NECESARIOS para el logro de un objetivo común. Entendiendo que el sostén y la comunicación grupal son pilares elementales del teatro, continuamos investigando a partir de este tipo de propuestas; atravesando la “teatralidad” desde diferentes disciplinas que contribuyen al desenvolvimiento artístico y expresivo de cada niño y niña.